Tu experiencia con la maternidad no te deja indiferente. Es tan intensa que puede provocar sentimientos muy diversos. Simplemente es algo tan grande que emociona. Los cambios rápidos que acontecen en la vida de la pareja des del momento de la concepción y en el primer año de vida con tu bebé, te transforman en una persona muy diferente. Es una oportunidad de crecimiento a nivel personal, como pareja y a nivel familiar.

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En un breve periodo de tiempo te vas a convertir en la mejor versión de ti. ¿Y por qué hay personas que describen su experiencia como maravillosa y otras como una auténtica carrera de obstáculos? La carrera de obstáculos empieza cuando te das cuenta que tu ideal de embarazo y maternidad no se corresponde con la realidad.

Al inicio de toda esta aventura de ser madre, en tu mente, se ha creado una historia basada en cosas maravillosas. ¿Cómo ha construido tu psique esa historia? En los blogs, vídeos, películas incluso tu propia madre recita frases como: “Lo mejor que ha pasado en mi vida es tener a mi hij@”, “Jamás me canso de abrazar, acariciar y besar a mi bebé”, “Mi hijo es el milagro de mi vida”.

Es inevitable que empieces a construir e imaginar cómo será todo, basándote en lo que te han contado, en lo que has visto, y en lo te gustaría que pasara. ¿Para qué sirve construir esa historia? ¿Por qué crear esa película maravillosa?Gracias a esta historia maravillosa, empiezas a crear un vínculo hermoso con tu hijo, te ayuda a superar las dificultades en el embarazo, te ilusionas, empiezas a amar a tu hijo incluso antes que nazca. Eres feliz al creer en tu propia película. Y solo por esos momentos de felicidad y de superación vale la pena creérselo.

Es cuando se produce el nacimiento y en los días posteriores donde  la realidad no se corresponde con tu imaginación. La realidad supera la ficción. Esto lleva a sentimientos de desilusión, tristeza y rabia. A menudo no puedes expresar esos sentimientos porque van en contra de lo socialmente correcto. Si los expresas, rápidamente te juzgan como buena o mala madre. Y tu objetivo es ser buena madre. Te sientes mal pero debes actuar sonriendo y complaciendo a las visitas.

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A todo esto, le podemos añadir  también el sentimiento de culpabilidad por no sentir felicidad y alegría cuando tienes a tu hijo en brazos. Todas estas contradicciones entre lo que siento, lo que creo y como debo actuar generan malestar. Es inevitable y normal que muchas madres piensen en: “Dios mío, que he hecho” o “La maternidad no es como me esperaba”. Incluso muchas madres, en los grupos que nos reunimos de posparto, me han comentado: “Me he enfadado con mi madre porque me ha mentido, esto no es maravilloso”.

Estamos en un entorno en el que tenemos muchos recursos a nivel físico, te puedes cuidar con la alimentación, practicando yoga, acudiendo a la matrona o al ginecólogo para que me recete algún remedio. El culto al cuerpo y cuidarse está en todas partes. ¿Pero quién te enseña a cuidar de tu salud mental y emocional durante la maternidad? ¿Cuántos recursos tenemos para conocer que pasa en nuestra mente? ¿Cuántos recursos tenemos para aprender a reconocer y dominar las emociones?

Sería perfecto conseguir el equilibrio entre salud física, emocional y mental. En este blog voy a darte información para que seas una experta y domines los tres campos. Seguro que encuentras tu equilibrio. Encontrarás ese estado óptimo, en el que tengas tus propios recursos, para adaptarte al cambio sin resistencia y con flexibilidad.

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Para finalizar, tu opinión me importa. Me gustaría saber ¿Cómo estás viviendo tu maternidad? ¿Desde la alegría o des de la decepción? Estoy segura que tu experiencia puede ayudar a otras madres. Déjame un comentario contándome tu experiencia, y compártelo para ayudar a otras madres.