Hoy he recuperado una noticia que se publicó hace aproximadamente 12 meses y me gustaría compartirla con todas las familias para saber también vuestra opinión. El titular de la noticia es el siguiente: “Crean la primera pulsera inteligente para controlar la salud de los bebés en tiempo real“.

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Es una pulsera que se coloca en el tobillo izquierdo del bebé, o en la muñeca en niños a partir del año, y monitoriza y controla las constantes vitales (frecuencia cardíaca, oxígeno en sangre, temperatura…) ayudando a los padres a detectar o identificar cualquier anomalía a través del móvil o tableta. Reflexión: ¿Qué significa para un padre o una madre anomalía? ¿Qué significa para un profesional sanitario la palabra anomalía?

A menudo durante el embarazo encontramos hallazgos en las ecografías que se catalogan cómo desviaciones de la normalidad (anomalía), que no suelen dar ningún problema de salud urgente y que a menudo se normalizan sin hacer absolutamente nada. Simplemente observamos cómo evoluciona, como madura el bebé y no da ningún problema de salud. Sólo un pequeño porcentaje requiere tratamiento.

Lo que sí podemos observar es que esa información se interpreta de manera diferente si eres  el padre o la madre del bebé. Cuando damos este tipo de información generamos un estrés importante en la familia,  que puede acompañarles durante meses. Lo que un padre y una madre esperan, es que el niño esté bien y que le digamos que todo va estupendamente.

¿Cómo van a interpretar los padres, cuando salga en el monitor de su tableta, la alarma sonora con la palabra: situación aguda o crítica? ACTUAR. Y lo más importante: ¿Alguien se ha molestado en enseñar a ACTUAR a esos padres? Tener información pero no saber interpretarla, no saber actuar de manera adecuada, no sirve de nada.

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A veces hacemos cosas o actuamos con la mejor de nuestras intenciones, pero al desconocer el cómo hacer las cosas, podemos empeorar la situación. En el contexto sanitario o de salud a veces es mejor no hacer nada y así no corres el “riesgo de cagarla”. Por ejemplo, si no sabes cómo movilizar a alguien que se ha fracturado no lo hagas, una mala movilización puede desplazar la fractura y empeorar la situación.

Hay situaciones agudas (puntuales) en que se altera la normalidad. Todos hemos experimentado como el corazón se acelera (taquicardia) ante una nueva situación, una mala noticia, una experiencia inesperada. A veces mientras dormimos, según la posición que adoptamos, podemos dificultar la respiración, pero inconscientemente nos movemos y adoptamos otra postura que favorece restablecer una respiración normal.

A los bebés también les pasa. Pueden puntualmente tener un sobresalto, asustarse y alterar los parámetros considerados normales. Pero tienen instinto de supervivencia como todos los animales, y emiten un llanto, ante el cual ningún adulto queda indiferente. El llanto del bebé tiene una tonalidad  que despierta el instinto de protección del adulto. Los adultos debemos acompañarlos des de la tranquilidad, la presencia y siendo conscientes en que las demandas de tu hijo van a ser distintas en función del nivel madurativo y la edad. El instinto de protección maternal hace que tú quieras tenerlo siempre cerca, que duermas poco, y que estés muy pendiente de todo lo que pasa a su alrededor. Esta actitud innata lo protege y hace que te des cuenta de cuándo acudir a los profesionales, sin necesidad de monitorizar a tu hijo. Confía en el instinto de supervivencia de tu hijo y en tu instinto de protección maternal.

Si tienes un niño sano no hace falta un control tan exhaustivo 24h. Si aplicamos esta tecnología en niños sanos, los tratamos como si estuvieran enfermos en una UCI, con las consecuencias psicológicas y de estrés que supone para los padres tener a su niño monitorizado. Deja los gadgets y monitores para los profesionales que saben interpretar los datos y actuar cuando hay una alarma real.

No pretendo demonizar la tecnología, todo lo contrario. Esta noticia de la pulsera me alegra mucho porque ya no hace falta llenar de cables a un bebé para controlarlo, favorece que los niños prematuros hagan el método piel con piel y que estén con sus padres, llevando una simple pulserita. Seguro que nos ayuda a diagnosticar epilepsias y otras alteraciones de salud de manera precoz, y eso hace más efectivo los tratamientos y seguimientos para la buena evolución del niño a largo plazo.

Felicito a esos cinco jóvenes emprendedores que han desarrollado la tecnología y les animo a mejorar y avanzar. Gracias a ellos el futuro es más fácil para todos. Me encanta que colaboren informáticos, pediatras, economistas para mejorar la salud de la población, de las familias y de los profesionales.

Pero mi reflexión y consejo es que sólo debemos aplicar esta tecnología en el contexto (lugar y entorno) que corresponde, y preparar e informar a la población para un manejo responsable. Es importante actuar de manera eficiente colaborando todos juntos: familias, profesionales de la salud, ingenieros, informáticos, científicos, economistas y políticos.

¿Qué opinas de todo esto? Puedes ver la noticia completa de la que te hablo aquí. ¿Y tú, qué opinas de este tipo de tecnologías? ¿Eres una madre o padre asustadizo o intentas tomarte las cosas con tranquilidad? Si te ha parecido interesante este artículo no dudes en dejarme un comentario y compartirlo en tus redes sociales favoritas.